viernes, 9 de noviembre de 2012


I Jornada de prácticas de Inclusión Educativa en el Nivel Inicial: “Armando tramas”


La jornada se desarrollo el día 9 de noviembre en la Escuela Normal N° 6 ubicada en Güemes 3859, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fue organizada por el Profesorado de Nivel Inicial que allí funciona y con el auspicio del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Su duración fue de 6 horas (de 9:30 a 15:30 hs) y se organizó en dos bloques principales.
En el primero se realizó una mesa redonda a tres voces  y en una segunda parte,  se realizó una mesa de experiencias. Coordinadas por las profesoras Vanesa Casal, Cecilia Fernández y Jorgelina Kamada.

Mesa redonda a tres voces: “Armando las tramas de la inclusión: las practicas docentes como constitutivas de los modos de ser y estar en el jardín”. De ella participaron:

-           - Norma Filidoro: Lic. En Ciencias de la Educación, Fac. de filosofía y Letras –UBA. Mgter. En Psicopedagogía Clínica, por la Universidad de León. Miembro de la Fundación CISAM y de FEPI. Supervisora de Equipos Hospitalarios y centros de Salud de la Ciudad de Buenos Aires. Asesora en escuelas sobre temas de Inclusión Educativa en el país y en el exterior. Autora de libros, colaboraciones y Artículos publicados en el país y en el exterior.

-          -  Patricia Ana Enright: Lic. En Psicopedagogía. Integrante del Equipo de Psicopedagogía Inicial del Centro “Dra. Lydia Coriat” de FEPI (Fundación para el Estudio de los Problemas de la Infancia) de la Ciudad de Buenos Aires. Integrante del Equipo Interdisciplinario de “Lugar de infancia” de la Ciudad de La Plata. Docente en el instituto de Perfeccionamiento Docente “Dra. Lydia Coriat” de FEPI a cargo de Seminarios y/o cursos sobre clínica en el abordaje de niños pequeños, que se dictan en su sede de la Cuidad de Buenos Aires y en el interior del país. Ha supervisado equipos hospitalarios dedicados al abordaje clínico de niños pequeños. Disertante en Jornadas y Congresos en el tema de la “especificidad y la clínica en Psicopedagogía Inicial” y en sus “aportes para pensar en la práctica pedagógica con los niños pequeños.” Ha publicado diversos artículos vinculados a dicha especificidad.

-         -  Liliana Volando: Lic. En Psicopedagogía de la Universidad del Salvador. Profesora en el Instituto Sagrado Corazón en la carrera de Psicopedagogía, Asesora en dicha institución en el nivel inicial sobre la inclusión educativa. Pertenece al equipo docente de CIFAP. Ha supervisado equipos hospitalarios en la Ciudad y formó parte de gabinetes de Escuelas de Educación Especial en el Gobierno de la Ciudad.


Aportes de las especialistas

La educación inclusiva se abordo desde su complejidad, contemplando su significado, implicancias  y problemáticas que la atraviesan.
Aceptando la diversidad y partiendo de la necesidad de igualdad de condiciones para todos los niños. Promoviendo que aquellos considerados con necesidades educativas especiales logren formar parte de la comunidad educativa, en la cual se valoren sus particularidades e individualidades.

Niños con necesidades educativas especiales ingresan a la escuela para trabajar con docentes y alumnos, para constituirse como “alumnos de la escuela pública”. Esto implica efectos mucho más allá de ese niño, presenta la necesidad de repensar las propuestas  y replantear las prácticas institucionales.

Docentes piensan que la educación inclusiva posee un modo único de desarrollo. Como un camino a seguir dependiendo del diagnostico que posea el niño. Las especialistas realizaron una acertada reflexión acerca de cómo se esperan respuestas únicas ante diversidades cambiantes, diferentes y que varían constantemente. Se toma al niño desde “un nombre que lo nombra” en lugar de recibirlo y conocerlo. Es decir, un niño no “es autista”, sino que “tiene autismo”; esta diferenciación permite identificar que el niño es mucho más que su patología.

Por eso, una escuela inclusiva es aquella que conserva un espacio vacío. Espacio libre que será ocupado por un alumno y al que se le dará lugar para que nos cuente quién es.
Las prácticas inclusivas se constituyen en función de ese grupo, en esa población. No se pueden fijar, congelar y reproducir en otras circunstancias ya que “Todos somos diferentes” por lo que las practicas inclusivas se construyen constantemente y pensadas para cada contexto en particular.

Un docente profesional es aquel que puede formularse preguntas acerca de sus prácticas. Revisar y reflexionar de manera permanente sobre su desempeño y lo establecido.

En el caso del seguimiento terapéutico se debe trabajar en conjunto con los docentes. Cada campo puede contribuir desde su área para pensar en la singularidad de ese niño. Los terapeutas necesitan de la lectura del docente, y a la vez hay preguntas que requieren salir del espacio escolar, son áreas que se complementan a fines de ayudar y acompañar al niño en su aprendizaje. No estamos preparados para todo pero a la vez debemos tener presente que no todo tiene respuesta. Cada una de las áreas posee un límite, por lo que debe buscar la colaboración de la otra y trabajar de modo interdisciplinario.

Considero importante destacar el análisis que se realizó en cuanto a “la maestra integradora”.
El niño se constituye como alumno de la institución cuando tiene a su maestra. La maestra, es la maestra de la sala. Con frecuencia sucede que el alumno termina siendo alumno de la maestra integradora, siendo que en realidad su presencia en la sala debe ser temporal y utilizada como un recurso para favorecer el vínculo y la tarea. A medida que se evidencien mejorías la maestra integradora debe ir dando lugar a la maestra de sala.

Muchas veces se espera que las prácticas inclusivas tengan relación con el diagnóstico del niño y si esto sucede, se pierde la posibilidad de progreso del niño.
En muchos casos se da que nos limitamos en el “diagnóstico”. Siendo que la realidad de aquel niño debería ser el punto de partida para trabajar en favorecer su crecimiento y aprendizaje. Se trata de abrir caminos complejos, no de cerrar en un “Diagnóstico” que de por si lo continúe aislando del grupo.

Para funcionar como escuela inclusiva, es importante diversificar. Los proyectos institucionales y las propuestas deben atender a las necesidades y el beneficio de todos los niños.
Muchas instituciones silencian las prácticas que se desarrollan, buscan integrar al niño a la institución. A lo que ya está formado, ocultando las diferencias. De esta forma se pierden de vista los valores que se pueden aprender cuando se reconoce la diversidad.
Se debe trabajar con las familias, explicitar los criterios sobre los cuales se están trabajando y los valores que se están aprendiendo ahí.

Es increíble lo que se puede lograr si el docente problematiza la situación, se pregunta, reflexiona y se cuestiona acerca de cómo ganarse a ese niño como alumno y generar el cambio.

En el segundo bloque se presentaron experiencias. Se dio a conocer los contextos, las prácticas que allí se desarrollaron, las intervenciones que se realizaron y los desafíos a los que debieron enfrentarse. 

Sil V.

1 comentario:

  1. Silvia me parece muy interesante tu publicación en el blog porque estoy totalmente de acuerdo con que hay que aceptar la diversidad, y partir de la necesidad de igualdad de condiciones para todos los niños, es decir no pensar en niños discapacitados, sino en niños con capacidades diferentes. En donde se valoren sus particularidades, fomentando la integración de los niños para que formen parte de la comunidad educativa. Porque todos somos diferentes.
    En relación a los docentes es importante que el alumno no termine siendo alumno de la maestra integradora, sino que la presencia de la maestra integradora en la sala debe ser temporal y utilizada como un recurso para favorecer el vínculo y la tarea. En el transcurso del tiempo si el niño comienza a demostrar mejorías la maestra integradora debe dejarle lugar a la maestra de sala.
    Saludos, Julieta!

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